Los ODM
Durante la primera Asamblea General de la ONU de este milenio en septiembre del 2000, 191 jefes de estado oficialmente contrajeron un compromiso en la Declaración del Milenio para entablar la lucha contra la pobreza extrema en el mundo. Esta declaración afirma que hacia 2015, el número de personas viviendo bajo el límite de la pobreza extrema (se toma 1990 aquí como año de referencia) deberá estar disminuido a la mitad.
La Declaración del Milenio ha sido dividida en 8 objetivos, llamados “Objetivos de Desarrollo del Milenio” o ODM, incluyendo 18 objetivos específicos (targets) y 48 indicadores que se pueden medir. El OMD 7 que aspira a “garantizar la sostenibilidad del medio ambiente”, contiene dos objetivos finales (9 y 10) que se refieren al tema del agua y del saneamiento. Estos objetivos específicos rezan así:
El objetivo específico 9: “Integrar los principios del desarrollo sustentable en la política nacional y en los programas nacionales, y reducir la pérdida de los recursos naturales.”
El objetivo final 10: “Disminuir hacia el 2015 a la mitad la parte de la población que no tiene acceso sostenible al agua potable segura o a las disposiciones sanitarias esenciales”.
No obstante los compromisos internacionales tangibles, el número de la gente que sufre escasez de agua no ha disminuido en valor absoluto durante las dos últimas decenas. Para alcanzar a pesar de todo los Objetivos del Milenio hacia 2015, más de 220.000 nuevas personas por día deben obtener un acceso al agua potable y 450.000 personas por día deben obtener instalaciones sanitarias.
Pero, cinco años después que la comunidad internacional ha contraído este compromiso, todavía no veíamos ningún cambio de las tendencias ni progresos concretos. Estos últimos años, solamente algunos países de Asia y de África han acelerado sus esfuerzos para un mejor abastecimiento de agua potable. Pese a las conferencias y los foros internacionales recurrentes en torno al tema del agua, ningún consenso ha sido realizado sobre la estrategia y los métodos de trabajo. Tres discusiones importantes, semejantes entre sí continúan determinando el orden del día y frenando el progreso:
- La visión general del agua: se considera el agua, reconocida como derecho humano por la comisión de expertos de la ONU, como un patrimonio cultural común en numerosas culturas y comunidades, pero es también considerada par más y más autoridades y organizaciones internacionales como un “bien económico”.
- El papel de los diferentes actores, en particular del gobierno central, gobiernos locales, usuarios del agua organizados y del sector privado: aquí los principios de “buena gobernabilidad” han sido a menudo interpretados diferentemente según la idea que se tiene del mercado libre, de la administración pública y de la participación del ciudadano.
- Los mecanismos de financiamiento, donde se hace constar que:
- en muchos países, la población que sufre escasez de agua no está en la capacidad de cargar solos con un mínimo costo de una distribución de agua potable;
- las deudas de los gobiernos del Sur ponen freno a compromisos más claros, mientras que el agua potable llega a ser más y más una competencia de los gobiernos locales que no tienen los medios financieros necesarios;
- el sector privado no está interesado en inversiones para la gente que sufre escasez de agua por la baja rentabilidad y el alto riesgo;
- la comunidad internacional no parece estar dispuesta a elevar la solidaridad ni a cambiar los mecanismos para adoptarse al rol cambiante que desempeñan los gobiernos locales y las organizaciones de usuarios.
Análisis
Para alcanzar los Objetivos del Milenio con relación al agua y saneamiento se debe realizar urgentemente los trabajos de:
*Un cambio de mentalidad
El agua es un patrimonio cultural común que debe ser fomentado por cada individuo y por la comunidad internacional. El agua potable sana es un tesoro y necesaria para la vida sobre la cual cada individuo tiene derecho para sus necesidades mínimas, independientemente de su situación económica, social o geográfica. Los gobiernos y los estados locales tienen la misión de garantizar este derecho. La comunidad internacional tiene el deber de ofrecer su apoyo para esto. Este enfoque de los derechos y de los deberes debe ser el marco de referencia para el Objetivo del Milenio, y no el enfoque del agua considerada como un bien económico o una mercancía.
*Una gestión más eficaz
Una buena gestión e infraestructura del sector del agua son importantes. Porque una débil gestión de los abastecimientos de agua potable conmueve sobre todo los países que no tienen una alternativa. Dejar esta gestión al sector privado sin embargo no es una solución sostenible, dado el carácter específico de esta prestación de servicio público y de las obligaciones de este servicio.
El objetivo de una gestión más eficaz debe ser logrado por:
- una contribución fuerte de los usuarios de agua;
- métodos de gestión eficaces de las empresas públicas de agua;
- mecanismos de control y de pilotaje eficaces de un gobierno regulador.
La comunidad internacional debe apoyar estos procesos, entre otros:
- renunciando a la obligación para los países de «privatizar» el sector antes de que un apoyo internacional del sector sea puesto a disposición;
- invirtiendo en investigación, intercambios y la capitalización de las experiencias en torno a otros modelos para aumentar la eficacia de las empresas de agua (por ejemplo contrapartes público-público);
- tomando en cuenta el componente social y organizativo y disponer de recursos suficientes para ello, en caso de inversiones en las infraestructuras de agua potable.
*Un incremento y una utilización más eficaz de los medios financieros
Deben ser desarrollados nuevos mecanismos para poder utilizar más eficazmente los medios disponibles para la distribución de agua potable en el tercer mundo. Las organizaciones internacionales y los programas de cooperación bilaterales deben buscar métodos para apoyar directamente a los gobiernos locales, a las comunidades locales y sus empresas de agua. Contribuciones de solidaridad pagadas por los (más grandes) usuarios del agua en los países ricos pueden liberar fondos importantes para inversiones en el Sur.



