Más solidaridad
Porque según las estadísticas oficiales es claro que centenares de millones de personas tienen acceso al agua, pero el agua es de mala calidad, la distribución no es continua o el precio es impagable para una población empobrecida.
Además este derecho al acceso al agua puede ser realizado solamente si se aporta más y más solidaridad a todos los niveles en torno al agua y a su gestión.
Una cantidad mínima de los costos debe ser asumida por la comunidad, así como por ejemplo el caso de Flandes actualmente cuenta con una base de 15 metros cúbicos por persona y por año. El consumo que sobrepasa esta base se recarga en la cuenta del consumidor. Este último puede ser un elemento del manejo de la demanda y de la solidaridad.
“El Pacto Flamenco Agua para el Desarrollo” (Neerlandés) quiere, a través de la cooperación fortalecida con los actores flamencos que están involucrados en materia de desarrollo y/o de gestión de los recursos hídricos, por lo pronto dar una contribución a los Objetivos del Milenio en lo que concierne al agua potable y el saneamiento.
En los Países Bajos y Francia se ha dado un gran paso adelante en el terreno de «agua solidaria». En los Países Bajos, hay la fundación Aqua for All (= Agua para Todos), en iniciales A4A. Éstá fue creada en el 2002 por el sector público de agua neerlandés para reunir fuerzas en el terreno de la cooperación en materia de desarrollo. A4A se propone como objetivo promover un desarrollo sustentable del abastecimiento de agua potable, saneamiento y de la gestión de los recursos hídricos en los países en desarrollo con el dinero y el conocimiento del sector. Casi todas las empresas de agua y diversos sindicatos del agua apoyan A4A financieramente, a veces relacionada con proyectos específicos. A4A misma no capta dinero entre los clientes, sino puede apoyar las organizaciones en recaudación de fondos. El aporte del sector del agua público y privado (aproximadamente 1,5 millones de euros por año) está complementado por las subvenciones de los gobiernos y donantes.
El 10 febrero del 2005, apareció en el Boletín Oficial del Estado francés, la ley Oudin, o “la petite loi d’eau” (= la pequeña ley de agua). Esta ley permite a los Municipios y a las organizaciones Inter.-comunales públicas poner a disposición de la cooperación o de la ayuda de emergencia internacional en el tema del agua y del saneamiento hasta un máximo de 1% de sus presupuestos de prestación de servicios públicos en Francia, ya sea directamente con los aliados en el Sur, o a través de organizaciones europeas o internacionales.
La comunidad internacional también debe mostrar una solidaridad más grande poniendo el agua a disposición de los pobres que sufren escasez a corto plazo. Por un lado los países del OESO deben respetar la promesa de gastar el 0,7% de su Producto Nacional Bruto (PNB) en la cooperación al desarrollo. Bélgica evoluciona lentamente en esta dirección. Por otro lado estos países deben, en concertación con los países contrapartes del Sur, reservar una gran parte del dinero del desarrollo para el sector del agua.
Para ayudar a alcanzar los objetivos en lo que concierne al agua y el saneamiento, la UE, uno de los abogados fuertes de los Objetivos del Milenio en torno al agua, ha creado recientemente la «Facilidad ACP-UE para el agua». Se trata de una línea de presupuesto específica para sostener los programas que trabajan sobre el acceso al agua potable sana y a un saneamiento mejorado.



